El experimento del papel higiénico

Más asequible para la mayoría resultará esta última (por ahora) propuesta para seguir disfrutando del asombroso reino fungi. Se trata de intentar inocular un rollo de papel higiénico. Si, si, así como suena. Antes de seguir leyendo una importante advertencia. Las setas que crezcan en el rollo de papel NO SON COMESTIBLES. El cloro empleado para blanquear el papel además de tóxico por sí mismo puede generar dioxinas, compuestos químicos con una elevada toxicidad.

Los materiales necesarios para llevar a cabo este experimento serán:

  • Un rollo de papel higiénico
  • un bloque de micelio agotado
  • agua hirviendo
  • un plato hondo
  • una bolsa de plástico con autocierre

Se coloca de pie el rollo en el plato y se calienta hasta el hervor un litro de agua. El agua hirviendo se vierte sobre el rollo de papel. Esta acción pasteuriza el rollo dejándolo listo para el siguiente paso. Ahora es necesario esperar hasta que la temperatura del rollo de papel descienda hasta igualarse con la de la habitación. Aproximadamente, con media hora será suficiente. Para el siguiente paso es necesario lavarse muy bien las manos. Primero es necesario escurrir con las manos muy bien el rollo de papel, eliminando el agua sobrante. Saca el bloque de micelio de su bolsa y ve pellizcando trocitos e introduciéndolos primero por el cilindro central hasta rellenarlo por completo y después introduciendo pedacitos entre el papel abriéndolo ligeramente.

Debemos presionar con fuerza. Al micelio no le gustan las bolsas de aire. Una vez que hayas rellenado todo lo posible el rollo de papel, con cuidado para que no se desmorone todo, lo introducimos en una bolsa con autocierre y cerramos dejando de 3 a 5 cm. abiertos para permitir que el hongo respire un poco. Para minimizar la posibilidad de contaminación dejar la boca de la bolsa mirando hacia el suelo. Ahora debes encontrar un lugar oscuro y atemperado que nos sirva de incubadora. Un armario con una temperatura entre 20 y 26ºC sería ideal. Después de 3 a 6 semanas deberías observar como se ha blanqueado y endurecido el bloque. Quizá se vean primordios (diminutas setitas), señal inequívoca de que el bloque se encuentra listo para la siguiente fase, aunque esto no siempre ocurre. Incluso si existieran indicios de contaminación (moho) podemos intentar inducir la fructificación. Para lograrlo vamos a sacar el bloque de la bolsa, colocándolo en un lugar similar al que hemos utilizado para fructificar nuestro kit (un lugar luminoso, sin luz solar directa ni corrientes de aire).

Debes pulverizarlo a diario, al menos un par de veces. Ten en cuenta que este bloque está totalmente descubierto por lo que es más sensible a la desecación que el kit. Podemos ayudar al micelio creando un ambiente húmedo a su alrededor. Utilizaremos una bolsa transparente (como las de fruta del supermercado) donde hayamos practicado unos cuantos agujeros –las perforadoras de hojas pueden servir para este propósito—Con el pulverizador repartimos agua por su interior y la colocamos, a modo de invernadero, encima del rollo de micelio. Entre 5 y 15 días después deberían desarrollarse las setas. Recuerda: ESTAS SETAS NO SE COMEN. Este experimento tiene únicamente fines didácticos.